DIA 25 Y 26. NADA.
DIA 27. TRANSICION.
No sé si pasó o lo soñé pero me han hecho algunas preguntas que me tienen detenida: ¿estás lista?, ¿eres capaz de describir lo que sientes?, ¿puedes desnudar tu alma?, ¿quién soy?
¿Qué siento? Desasosiego.
¿Estoy lista? No, aún no llego al fondo.
¿Puedo describirme a partir de los sentidos? Sí, puedo, pero no sé si quiero y menos si debo y menos si hacerlo en público.
¿Quién soy? Tremenda pregunta, pero no soy capaz de articular una respuesta. En este momento podría decir que soy una exploradora, casi una arqueóloga que interpreta los hallazgos propios de la arqueología de mi vida y que al mismo tiempo trata de descifrar por qué cuando se mira en el espejo no se reconoce.
Me dicen: tu mente y tu cuerpo no van de la mano. Y aunque lo negué, es cierto: corren por huellas diferentes. Disociada. (Ojo: la lista de sinónimos incluye destruida, desmembrada y desintegrada). ¿Cómo tanto…? Pero es verdad: cuando me aparezco en el espejo, se me hace necesario (desde siempre) pensar que esa soy yo. ¿Y quién es esa, entonces, por qué no me gusta, por qué la evito y no la enfrento…? Además, ¿por qué le paso la cuenta?
Estos días han sido de compases sostenidos y periódicos. Es la letanía de la pena… como anoche, cuando después de volver a palparnos, te alejaste, enojado. Pregunté por qué, tu respuesta fue un golpe raro: porque me gustas.
(Sí, tengo miedo: más que a las preguntas, a las respuestas).





todos...
tememos de las respuestas que no queremos oír...no estás sola