
DIA 34, 35 y 36. NADA.
DIA 37. TRANSICION.
Siento que estamos en un gran salón de baile. Usamos máscaras y mientras bailamos con otros que no somos ni tú ni yo, nos miramos, desde lejos. No queremos dar ni un paso, ni una señal. Tenemos pena y lejanía. Hemos compartido tantos años y cada vez somos más ajenos.
Sonreímos. Te acercas, me tomas de la cintura y me apoyo y durante varios compases nos olvidamos de ser peregrinos de nuestra propia vida y volvemos a ser sangre y rebelión. Nuestros ojos se cruzan y me besas y me dejo.
Ahora, ya de vuelta en nuestra realidad, asumo que nada es como lo imaginamos. Lo que es, es como se vive y lo que tú y yo vivimos son preguntas sin respuestas, silencios sin eco, separación sin distancia. Nos hemos transformado en forasteros de nuestra propia vida.
El reloj marca la realidad, avanzando. Nosotros seguimos esperando a que se nos desplome el cielo, a que uno de los dos reviente, a que podamos respirar sin tener al otro al lado, a quedarnos sin vínculo. Y entonces la pregunta me surge natural: después de 18 años, eso ¿cómo se hace?





Notas de ruta...