
Ya no cuento días. Estoy en un marasmo de amanecer-pasar el día-anochecer-dormir mal-amanecer… es como estar adentro de una botella, yerta, viendo a través del vidrio la realidad que pasa por mi lado, pero no me toca: no tiene nada que ver conmigo. Es como ser un bonsai, con límites imposibles de superar. Como un bonsai es una extravagancia, lo/me miran, gozando de una atracción paradójica y singular: es algo que podría ser lo que debe ser, pero que sólo es lo que es.
La pena se ha
instalado en mí; vive dentro mío. No me
suelta y lo que es aún más extenuante, es que presiento que no se irá: seré su rehén hasta que yo esté dispuesta a
pagar por mi rescate. El problema es que
el precio es demasiado alto… y no puedo evitar volver al inicio de este círculo
viciado en que he convertido mi vida: ya
me gasté todo, me aposté y perdí.


Comentarios recientes
hace 2 días
hace 5 días
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 2 semanas