Otra noche más

Ya no cuento días.  Estoy en un marasmo de amanecer-pasar el día-anochecer-dormir mal-amanecer…  es como estar adentro de una botella, yerta, viendo a través del vidrio la realidad que pasa por mi lado, pero no me toca:  no tiene nada que ver conmigo.  Es como ser un bonsai, con límites imposibles de superar.  Como un bonsai es una extravagancia, lo/me miran, gozando de una atracción paradójica y singular:   es algo que podría ser lo que debe ser, pero que sólo es lo que es. 

 Estoy mutilada; he perdido mis sueños.  Me cuesta concentrarme, todo se me confunde, como si viviera perseguida por un temblor eterno:  aumenta su intensidad, baja, incluso algunas veces se detiene, pero las réplicas se encargan de recordarme que no tengo voluntad ni poder de decisión ni claridad para saber qué hacer.

La pena se ha instalado en mí; vive dentro mío.  No me suelta y lo que es aún más extenuante, es que presiento que no se irá:  seré su rehén hasta que yo esté dispuesta a pagar por mi rescate.  El problema es que el precio es demasiado alto… y no puedo evitar volver al inicio de este círculo viciado en que he convertido mi vida:  ya me gasté todo, me aposté y perdí.

 

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS
Cerrar